Dolor pélvico cronico
Definción

El dolor crónico pélvico es una entidad que engloba mutiples enfermedades con diversos orígenes cada un, pero todas tienen una característica en común el dolor pélvico, y este dolor se puede situar en algún órgano en especial o en varios, sin ser el origen del dolor en este órgano sintomático y sin estar afectado este órgano.

Existen diferentes manifestaciones del dolor pélvico y a continuación se  explican cada una de ellas, así que usted podría intentar clasificar su dolor de acuerdo a los siguientes conceptos.

 

Dolor pélvico crónico: es un dolor no maligno percibido en las estructuras relacionadas con la pelvis en el hombre o en la mujer. Debe ser continuo o recurrente y tener una duración de al menos 6 meses.

Síndrome de dolor pélvico crónico (SDPC): es un dolor pélvico persistente o recurrente asociado a síntomas disfuncionales urinarios, sexuales, intestinales o ginecológicos. Sin prueba de infección u otra patología concreta.

Síndrome de dolor vesical: es un dolor suprapúbico relacionado con una vejiga llena y acompañada de otros síntomas como aumento de frecuencia urinaria nocturna y diurna. Sin prueba de infección u otra patología concreta.

Síndrome de dolor uretral: es el dolor recurrente producido en el momento del vaciado vesical en presencia de aumento de frecuencia diurna y nicturia. Sin prueba de infección u otra patología concreta. Síndrome de dolor peneano: es el dolor que se produce en el pene y no es primariamente uretral. Sin prueba de infección u otra patología concreta.

Síndrome de dolor prostático: es el dolor recurrente o continuo en próstata y que se asocia a síntomas sugestivos de disfunción sexual y/o urinaria. Sin prueba de infección u otra patología concreta.

Síndrome de dolor escrotal: es un dolor en el escroto, recurrente o continuo, episódico y que se asocia a síntomas sugestivos de disfunción sexual y/o urinaria. Sin prueba de epididimitis-orquitis u otra patología concreta.

Síndrome de dolor testicular: es un dolor recurrente o continuo, episódico y localizado en los testí- culos a la exploración que se asocia a síntomas sugestivos de disfunción sexual y/o urinaria. Sin prueba de epididimitis-orquitis u otra patología concreta.

Síndrome de dolor postvasectomía: es un dolor escrotal que sigue a una vasectomía.

Síndrome de dolor asociado a endometriosis: es un dolor pélvico crónico o recurrente donde la endometriosis está presente pero no puede explicar totalmente los síntomas.

Síndrome de dolor anorectal: es un dolor rectal episódico, recurrente o continuo asociado a trigger points o puntos dolorosos rectales, todo ello relacionado con una disfunción intestinal. Sin prueba de infección u otra patología concreta.

Proctalgia fugax: es un dolor severo, breve y episódico que surge en el recto y ocurre en intervalos irregulares.

Anismo: es un dolor relacionado con el proceso de defecación y causada por el fallo de la musculatura estriada del suelo pélvico para relajarse incluyendo el esfínter anal externo.

Síndrome de dolor pudendo: es un tipo de dolor neuropático que sigue la distribución del nervio pudendo con síntomas y signos de disfunción rectal, urinaria y sexual. Sin prueba de otra patología concreta.

Síndrome de dolor perineal: es un dolor perineal episódico, continuo o recurrente que se asocia a síntomas sugestivos de disfunción sexual y/o urinaria.

Síndrome de dolor de los músculos del suelo pélvico: es un dolor en el suelo pélvico episódico, persistente o recurrente, con puntos gatillo asociados, así como difusión sexual y urinaria. Sin prueba de infección u otra patología concreta.

Causas del dolor pélvico crónico:

Causas genitourinarias

Debido a la estrecha relación anatómica existente a nivel urológico-pélvico, algunas de las causas de dolor pélvico crónico pueden tener un origen genitourinario, como es el caso de

  • Cistouretritis

  • Síndrome uretral

  • Divertículos uretrales

  • Cistitis intersticial

  • Riñón pélvico ectópico

  • Urolitiasis

  • Obstrucciones ureterales

Causas neurológicas

El atrapamiento de un nervio en una cicatriz o fascia puede dar origen a dolor en la cicatriz o en la distribución del nervio. Este dolor suele ser descrito como agudo, punzante o sordo. Suele estar bien localizado y aumentar con ciertos movimientos.

Causas musculoesqueléticas

En ocasiones el dolor pélvico crónico encuentra su causa en una alteración musculoesquelética (una disfunción sacroilíaca o de la sínfisis púbica), una incorrecta higiene postural, el sedentarismo, etc. En estos casos el dolor surge de las articulaciones, o bien, del espasmo muscular asociado.

En este grupo de causas cabría destacar el dolor pélvico crónico provocado por una excesiva tensión en los músculos del suelo pélvico, lo que llamamos hipertonía, disfunción pelviperineal en cuyo tratamiento la Fisioterapia ha demostrado tener un papel esencial, mediante técnicas encaminadas a la relajación de estos músculos.

 

Causas psicosociales

En la aparición del dolor pélvico crónico interfieren no sólo factores físicos, sino también psicológicos y sociales. La influencia en mayor o menor medida de cada uno de ellos puede variar dependiendo del paciente, así como varía en un mismo paciente a lo largo de su enfermedad.

La manera en que cada persona afronta el dolor, la actitud con la que lo tolera o se resigna, con la que se decide a buscar soluciones o se estanca en la angustia, puede provocar mayor sufrimiento y dolor, agravando el cuadro sintomático.

En el dolor pélvico crónico son muy frecuentes la depresión y los trastornos en el sueño, aunque se consideran más consecuencia que causa. Tratar ambos elementos, la depresión y los trastornos del sueño, suele mejorar en gran medida el dolor del paciente, así como su calidad de vida y la relación con su entorno.

Ellos también sufren dolor pélvico crónico

Al igual que los hombres también tienen suelo pélvico y pueden sufrir disfunciones a este nivel, el dolor pélvico crónico no es un síndrome exclusivo en el género femenino.

Detrás de su existencia en hombres encontramos patologías y disfunciones como:

  • La prostatitis crónica bacteriana o abacteriana

  • La cistitis intersticial

  • El síndrome de dolor uretral

  • El síndrome del atrapamiento del nervio pudendo

  • El síndrome de dolor miofascial del suelo pélvico

  • El dolor crónico posterior a la cirugía urológica

  • El dolor post-vasectomía

Para diseñar un tratamiento eficaz que alivie esta dolencia, es preciso esforzarse en encontrar el origen del dolor.

Sin embargo, no es fácil clasificar de manera sistemática las causas que pueden estar detrás del dolor pélvico crónico: en ocasiones estas causas se combinan entre sí y, otras veces, el síndrome aparece ligado a otras condiciones como el colon irritable o la endometriosis.

Por ello suelen agruparse las causas en:

Causas ginecológicas cíclicas

En estos casos el dolor pélvico viene provocado por factores que tienen relación con el ciclo menstrual.

  • Dolor de la ovulación.

  • Dismenorrea primaria (dolor menstrual sin causa aparente).

  • Dismenorrea secundaria: dolor menstrual asociado a patologías pélvicas como  endometriosis, adenomiosis, endometritis, estenosis cervical y leiomioma.

  • DIU (dispositivo intrauterino)

  • Síndrome premenstrual que cursa con la aparición de dolor pélvico unido habitualmente a otros síntomas físicos y psíquicos, en la segunda fase del ciclo ovulatorio de la mujer.

 

Causas ginecológicas no cíclicas

  • Enfermedad pélvica inflamatoria: fruto de episodios recurrentes de infecciones del tracto urinario, o daño residual provocado por episodios pasados de infección pélvica. El dolor se debe a las adherencias o fistulizaciones, o al daño provocado en los nervios por los mediadores de inflamación o por los agentes patógenos productores de la infección.

  • Adherencias pélvicas.

  • Endometriosis: enfermedad que consiste en la implantación y crecimiento benigno del tejido endometrial (tejido que reviste el útero) en el exterior del útero, siendo las localizaciones más frecuentes la región pélvica y los ovarios, las trompas de Falopio o los órganos próximos al abdomen, como los intestinos, la vejiga o el recto.

  • Malposición uterina.

  • Síndrome de congestión pélvica: presencia de venas varicosas a nivel ovárico o uterino que pueden provocar en la mujer dolor abdominal y lumbar bajo, dismenorrea, dispareunia y menorragia.

 

Se estima que un 15% de las mujeres en edad fértil sufre dolor pélvico crónico.

Causas gastrointestinales

La principal causa de dolor pélvico gastrointestinal es el Síndrome de Colon Irritable (SCI), que está presente hasta en un 10-20% de la población y se caracteriza por un dolor intermitente o continuo que se alivia con la deposición, y está asociado a un cambio de hábito y consistencia de la misma.

Otras causas de DPC son la Enfermedad de Crohn, la colitis ulcerosa, la diverticulosis y las hernias, siendo más frecuente la aparición de dolor en la primera.

La Enfermedad de Crohn se caracteriza por ser un proceso inflamatorio que puede afectar a todo el intestino y en todo su espesor, y cursa con dolor abdominal, fiebre y diarrea. Por su parte, la colitis ulcerosa afecta a colon descendente y recto, y clínicamente hay dolor cólico, diarrea y rectorragias.

Sintomatología:
Síntomas

Cuando te piden que localices el dolor, quizá pases la mano sobre toda la zona pélvica en lugar de señalar un punto específico. Es posible que describas tu dolor pélvico crónico de una o más de las siguientes maneras:

  • Dolor intenso y constante

  • Dolor que aparece y desaparece (intermitente)

  • Dolor constante

  • Dolores o calambres punzantes

  • Presión o pesadez en una zona profunda de la pelvis

Además, puedes experimentar lo siguiente:

  • Dolor durante las relaciones sexuales

  • Dolor con el movimiento intestinal o la micción

  • Dolor cuando estás sentado por períodos prolongados de tiempo

Es posible que la molestia se intensifique después de estar parado durante períodos largos y se alivie cuando te recuestas. El dolor puede ser leve y molesto o puede ser tan intenso que faltas al trabajo, no puedes dormir o no puedes hacer ejercicio

Dolor de pene/testicular/ perineal:

 El hombre en muchas circunstancias sufre molestias en la zona genital de tipo escozor, descarga eléctrica, quemazón, hormigueos, falta de sensibilidad. Las causas pueden ser diversas. Entre las más frecuentes se encuentran las prostatitis, problemas musculares (Sindrome Miofascial), nerviosos (lesión del nervio pudendo), inflamatorios (cistitis). Existen factores que pueden acentuar este problema, como determinados deportes (ciclismo), cirugías previas de la zona, infecciones de repetición.

Las personas suelen acudir a muchos especialistas en busca de soluciones (urólogos, neurólogos…) que solicitan numerosas pruebas (cultivos, analíticas, ecografías…). Muy frecuentemente proponen tratamientos como antibióticos, antiinflamatorios, ansiolíticos que no mejoran el problema.

Este problema requiere de equipos médicos multidisciplinares especializados, con capacidad para mejorarlo.

 

Dolor miofascial del suelo pélvico: 

Es una causa de dolor músculo esquelética muy frecuente. Su diagnóstico suele ser pasado por alto. Hoy sabemos que el Síndrome miofascial consiste en un trastorno doloroso regional, que afecta a los músculos y fascias (envoltura del músculo), de forma que los músculos implicados tienen unos puntos gatillo como lugares específicos de dolor a la palpación.

La incidencia máxima se encuentran entre los 30 y los 50 años, a medida que aumenta la edad y disminuye la actividad física.

La sobrecarga muscular aguda, crónica o repetitiva siempre está en el inicio del dolor y siempre contribuye al dolor pélvico crónico. Es frecuente encontrar dolor (ano-rectal, perineal, en pene, lumbar, etc.), disfunciones locales (debilidad muscular por hipertonía, pérdida de coordinación). La intensidad del dolor se relaciona con la posición o el movimiento, pero puede ser continuo cuando es severo.

El diagnóstico de dolor miofascial se realizará a través de la historia clínica, exploración manual/digital de la musculatura y los hallazgos electromiográficos.

El tratamiento requiere de terapias combinadas que tienen por objeto aliviar o solucionar este problema.

Cuándo consultar con el médico

Con cualquier problema de dolor crónico, tal vez sea difícil saber cuándo debes ir al médico. En líneas generales, pide una consulta con tu médico si el dolor pélvico perturba tu vida cotidiana o si los síntomas parecen empeorar.

Diagnóstico
Tratamiento

Descubrir la causa del dolor pélvico crónico a menudo es un proceso de eliminación, debido a que son muchos los trastornos diferentes que pueden provocar este dolor.

Además de una entrevista detallada sobre el dolor, tus antecedentes médicos personales y familiares, el médico puede pedirte que lleves un registro del dolor y de otros síntomas que tengas.

Estos son algunos de los análisis o exámenes que el médico podría sugerir:

  • Examen pélvico. Este examen puede revelar signos de infección, tumores anormales o músculos tensos en el suelo pélvico. El médico busca si hay zonas dolorosas con la palpación. Dile al médico si sientes alguna molestia durante este examen, en especial si el dolor se parece al que has estado sintiendo.

  • Análisis de laboratorio. Durante el examen pélvico, el médico puede pedir análisis de laboratorio para saber si hay infecciones, como clamidia o gonorrea. También puede pedir un hemograma para controlar el recuento de células sanguíneas y un análisis de orina para determinar si hay una infección en las vías urinarias.

  • Ecografía. La ecografía usa ondas de sonido de alta frecuencia para producir imágenes precisas de las estructuras dentro del cuerpo. Resulta de suma utilidad para detectar masas o quistes en los ovarios, en el útero o en las trompas de Falopio.

  • Otras pruebas de diagnóstico por imágenes. El médico puede recomendarte radiografías abdominales, exploraciones por tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética (RM) para detectar estructuras o tumores anormales.

  • Laparoscopía. Durante esta intervención quirúrgica, el médico hace una pequeña incisión en el abdomen e inserta un tubo delgado que tiene una cámara minúscula (laparoscopio). Con el laparoscopio, el médico ve los órganos pélvicos y puede detectar tejidos anormales o signos de infección. Esta intervención es especialmente útil para detectar la endometriosis y la enfermedad inflamatoria pélvica crónica.

Hallar la causa básica del dolor pélvico crónico puede implicar un proceso largo y, en algunos casos, quizás nunca se encuentre una explicación clara.

Sin embargo, con paciencia y una comunicación sincera, tú y el médico pueden diseñar un plan de tratamiento que te permita vivir la vida al máximo, con la menor cantidad de molestias.

El objetivo del tratamiento es reducir los síntomas y mejorar la calidad de vida.

Si el médico puede determinar una causa específica, el tratamiento se centrará en esa causa. Sin embargo, si no es posible identificar una causa, el tratamiento se enfocará en el control del dolor y de los demás síntomas. Para muchas mujeres, el enfoque óptimo implica una combinación de tratamientos.

Medicamentos

Dependiendo de la causa, tu médico puede recomendarte diversos medicamentos para tratar tu afección, por ejemplo los siguientes:

  • Analgésicos. Los analgésicos de venta libre, como aspirina, ibuprofeno (Advil, Motrin IB y otros) o paracetamol (Tylenol y otros), pueden brindar alivio parcial del dolor pélvico. En ocasiones, puede ser necesario tomar un analgésico con receta. Sin embargo, los analgésicos solos, no suelen resolver el problema del dolor crónico.

  • Antidepresivos: Este tipo de medicamentos además de tener un efecto antidepresivo mejoran  el dolor llamado neuropatico, que es del tipo que se presenta en este tipo de padecimiento.

  • Tratamientos con hormonas. Algunas mujeres saben que los días en que experimentan dolor pélvico pueden coincidir con una fase en particular de su ciclo menstrual y los cambios hormonales que controlan la ovulación y la menstruación. Cuando es así, las píldoras anticonceptivas u otros medicamentos hormonales pueden ayudar a aliviar el dolor pélvico.

  • Antibióticos. Si una infección es la fuente del dolor,   puede recetar antibióticos.

  • Antidepresivos. Algunos tipos de antidepresivos pueden ayudar con el dolor crónico. Los antidepresivos tricíclicos, como nortriptilina (Pamelor) y otros, parecen tener efectos de alivio del dolor además de efectos antidepresivos. Pueden ayudar a mejorar el dolor pélvico crónico incluso en mujeres que no tienen depresión.

Otras terapias

  • FISIOTERAPIA CON REHABILITACION DE PISO PELVICO. Los ejercicios de estiramiento, masajes y otras técnicas de relajación pueden mejorar el dolor pélvico crónico. Un fisioterapeuta puede ayudarte con estas terapias y a desarrollar estrategias de afrontamiento del dolor. A veces los fisioterapeutas se enfocan en puntos específicos del dolor a través de un instrumento médico llamado estimulación nerviosa eléctrica transcutánea (ENET). La ENET envía impulsos eléctricos a las vías nerviosas cercanas. Los fisioterapeutas también pueden usar una técnica psicológica llamada biorregulación, que te ayuda a identificar las zonas con músculos contraídos para que aprendas a relajar esas zonas.

  • Neuroestimulación (estimulación de la médula espinal).  Se realiza este a través de la colocación cutánea de parches que transmiten impulsos eléctricos hacia las raíces nerviosas

  • Inyecciones en los puntos desencadenantes del dolor. Si el médico encuentra puntos específicos donde sientes dolor, es posible que te resulte efectivo que te apliquen inyecciones con anestésicos en esos puntos de dolor (puntos desencadenantes). El medicamento, que habitualmente es un anestésico local de acción prolongada, puede bloquear el dolor y aliviar el malestar, también puede utilizarse toxina botulínica (BOTOX), para mejorar el dolor y relajación de muscular

  • Psicoterapia. Si el dolor puede interrelacionarse con depresión, abuso sexual, un trastorno de la personalidad, un matrimonio conflictivo o una crisis familiar, es posible que te resulte de ayuda hablar con un psicólogo o un psiquiatra. Existen diferentes tipos de psicoterapia, tales como la terapia cognitiva conductual y la bioRregulación. Independientemente de la causa básica de tu dolor, la psicoterapia te puede ayudar a desarrollar estrategias para sobrellevar el dolor.

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